Bombas de ingenuidad contra el terrorismo

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

24 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Observen ustedes la actitud de la izquierda más radical ante el terrorismo yihadista. Pablo Iglesias (Podemos) defiende la unidad política frente a sus atentados y se puso a disposición del Gobierno «para lo que sea necesario», pero no se adhiere al pacto que firmaron nueve partidos. Asistió a la reunión del pacto por segunda vez, pero como observador, y se ganó lo que dijo Albert Rivera: «Al terrorismo no se le observa, se le combate». Izquierda Unida, por su parte, también aboga por la unidad de las fuerzas democráticas, pero ni siquiera asistió a la reunión citada. Por lo visto, ambas formaciones políticas quieren un original «pacto a la carta» con tantas versiones como partidos la suscriban.

Ambos tienen una visión arcangélica de la lucha contra el terror. La meticulosa Izquierda Unida teme atajos y actuaciones que no se ajusten al Estado de derecho. Ayer, una de sus eurodiputadas, entrevistada en la televisión, incluyó la llamada «ley mordaza», la Ley de Seguridad Nacional, entre las medidas antiterroristas propiciadas por el pacto. El no menos meticuloso Podemos redactó en el pasado mes de noviembre un documento alternativo rebosante también de escrúpulos ante las acciones policiales para combatir el terror. Teme que el pacto sea un instrumento tramposo para reducir libertades y derechos civiles, «que es lo que quieren los terroristas». Y no recuerdo muy bien cuál de los dos partidos acudió al viejo argumento de que no se puede legislar en caliente. Es decir, que después de un atentado no se debe hacer nada; quizá ni siquiera revisar el nivel de alerta que cada nación tiene establecido porque, claro, su elevación puede restringir nuestras libertades de movimiento. ¿Cuál es su propuesta? ¿Establecer un período de carencia después de cada atentado para decidir y, en su caso, legislar?

Es fantástico. Es la sacralización del buenismo como ideología. En la vieja polémica de la elección entre seguridad y libertad, es la consagración de la libertad como el único bien defendible, más que la seguridad, aunque ya contemos por centenares el número de muertos en Europa por el yihadismo. Y es el entendimiento de un acuerdo de prevención y defensa propia como la imposición de un Estado autoritario. Se nota que los dirigentes de esos partidos nunca han tenido responsabilidades de Gobierno. O algo peor: se nota que nunca han sentido cerca como ciudadanos ni como responsables políticos la tragedia que supone un atentado.

Así piensa la izquierda que quizá tome las riendas de este país si Pedro Sánchez consigue el sí de Pablo Iglesias el próximo miércoles. Y anotemos un detalle final: el señor Iglesias pidió para su partido, para Podemos, el Ministerio del Interior.