La vergüenza

Alfredo Vara
Alfredo Vara EL PUENTE

OPINIÓN

Que no es un acuerdo, es solo un principio de acuerdo, que hay que discutir y pactar entre todos. Que no es un soborno a un país para que se quede con los refugiados y los migrantes a cambio de unos miles de millones de euros, líbreme Dios. Que no tiene nada que ver el clamor ciudadano por el respeto a los derechos humanos ni la posición de ayuntamientos o comunidades autónomas. Que hay que buscar con serenidad salidas consensuadas para regular el mayor flujo de refugiados desde la segunda guerra mundial.

Que se lo cuenten a los cuatro mil o cinco mil niños que chapotean sobre el barro en Idomeni, mojados y escasos de ropa y de alimentos. O a las mujeres que abortan o dan a luz en condiciones infrahumanas. O a las que no tienen ya leche para dar a sus bebés o los bañan con una botella de agua fría. O a quienes entregan sus últimos ahorros a las mafias -como contaba La Voz el domingo- para emprender otro duro e incierto viaje a pie y en coches saltando vallas fronterizas para llegar a Austria o Alemania.

«Está sucediendo una tragedia, una masacre a las puertas de Europa», clama el padre Ángel, de Mensajeros de la Paz. «Algunos están haciendo un gran negocio con los refugiados, y no son las mafias», denuncia.

La falta de respuesta europea no frenará a quienes huyen del caos y de una muerte más que probable. Si no perecen ahogados o por las enfermedades adquiridas en los campos insalubres, seguirán llegando, arruinados por las mafias y sin control al cruzar clandestinamente las fronteras, a una Unión Europea que parece haber optado por el modelo de urbanización de lujo, que levanta muros y pone guardias para aislarse en su comodidad.

Es la vergüenza creciente.