¡Todo por la turca!

Javier Guitián
Javier Guitián EN OCASIONES VEO GRELOS

OPINIÓN

Según ha publicado la prensa, un grupo de antiguos presos de la banda terrorista ETA y sus familiares recurrieron a la Guardia Civil, en pleno temporal de nieve en Navarra, para que les ayudase a salir del lugar en el que se encontraban atrapados. Según informaron fuentes del instituto armado, el grupo pasaba el día en una sidrería de Beruete, a la que acudieron en dos autobuses y un microbús. Cuando decidieron marcharse, comprobaron que la nieve les impedía salir.

Tras constatar que el servicio de Emergencias estaba desbordado, llamaron a la Policía Foral, que le remitió a la Guardia Civil por motivos de competencia. La Guardia Civil mandó dos patrullas y los agrupó para evitar que ninguno de ellos se perdiese. Tras solicitar varios vehículos, los trasladó de vuelta a Pamplona. Según fuentes oficiales, fue durante el traslado cuando uno de los rescatados desveló a los agentes la condición de expresos terroristas de varios de los miembros de la comitiva. Algunos medios publican que se les oyó gritar: «¡Qué coño, viva la Guardia Civil!».

La noticia no tiene nada de anormal. Es lógico que entre tortillas de bacalao, chuletones y sidra cualquiera pierda la noción del tiempo, en este caso climatológico; también es razonable que los guardias cumplieran con sus funciones sin pensar en la naturaleza de a quién ayudan. Lo sorprendente de la cuestión es que, días después, un diario navarro ha publicado que «los afectados expresaron ayer su sorpresa y cierto malestar por el hecho de que se difundiera la noticia de que fue la Guardia Civil quien se encargó de rescatarles». Vaya por Dios.

No sé quién dijo que los niños y los borrachos son los únicos que dicen la verdad, pero tenía razón. Yo desde luego me quedo con la exaltación de la amistad de la gélida noche y no con el desmentido, pasada la turca. No digo que los miembros de la comitiva navarra debieran abrazar a los agentes bajo la nieve, lo impide el reglamento, pero hay que estar bastante trastornado para preocuparse por quién te rescata en vez de darle las gracias.

Les contaré una historia real. Una noche, hace ya unos años, regresábamos a casa por una carretera comarcal y encontramos un coche en la cuneta en el que parecía haber una persona postrada sobre el volante. Tras parar y confirmar nuestra impresión, nos acercamos al pueblo a informar a la Guardia Civil y les acompañamos al lugar del accidente. Cundo uno de los agentes abrió el vehículo y trató de apartar al conductor del volante, este recuperó la consciencia e intentó besar al agente en los mismísimos morros, creyéndose todavía en la discoteca. Eso sí que es agradecimiento y no lo de los navarros beodos.

En fin, que una cosa es el «Todo por la patria» y otra el «Todo por la turca».