La corrupción nos ahoga

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

En plena negociación para la formación de un nuevo Gobierno, el CIS saca la cabeza y nos devuelve a la realidad. Nada de pactos, ni de apoyos, ni de chantajes. El CIS nos habla de la realidad del país, de lo que nos preocupa a los ciudadanos, y de los problemas que nos acucian. Y así nos enteramos de que la preocupación que sentimos por la corrupción se ha disparado 8,3 puntos en solo un mes y que se coloca inmediatamente detrás del paro, que ya sabemos que es nuestra principal cruz. Retornamos a los mejores tiempos, cuando los escándalos de saqueo y pillaje nos tenían descontrolados.

Insisten una y otra vez en que nunca tanto se combatió a los corruptos. Y puede que sea cierto; las investigaciones de áticos, taulas, púnicas y Pujoles y las detenciones de carismáticos líderes valencianos así lo demuestran. Pero los ciudadanos llevamos nuestra preocupación hasta donde nos muestra el CIS, porque no estamos muy convencidos de que realmente se le esté poniendo remedio.

Ver un día tras otro cómo se apela a la presunción de inocencia; se descalifican las investigaciones policiales y judiciales; se protege, de palabra y obra, a los indeseables y asistir a mil y una artimañas para tratar de salvar el honor perdido, no resulta precisamente tranquilizador. Y no estamos los españoles viendo que se tenga voluntad y capacidad de acabar con ello.

Un país en el que la podredumbre inquieta a sus ciudadanos casi el doble que la situación económica, que es la que es, tiene un futuro cuando menos preocupante. Porque lo que percibimos, lo dice el CIS, es que nos están desvalijando mientras cumplimos con nuestras obligaciones. Y eso es lo que está ocurriendo.