Superpedro y los panes y los peces

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

Cómo se cachondea Carlos Alsina, da risa decirlo, pero hoy vuelve a ser un día crucial para la (im)probable formación de Gobierno. Allá irán, al palacio de La Zarzuela, don Pedro Sánchez y don Mariano Rajoy por este orden establecido. Allá irá don Mariano y, si es coherente con lo dicho el 22 de enero, declinará la propuesta de Su Majestad porque aún no fue recompensado con los apoyos que ese día no encontraba. Y allá irá don Pedro, todo sonrisa y buen gesto, que nunca se vio a sí mismo más cerca de la presidencia y habla y actúa como el atleta de maratón que corre los últimos mil metros, acaricia la meta y se ve de primero.

Soy de los poquísimos que no critican a Sánchez. Hay que reconocerle el mérito de salir airoso de las trampas que le han puesto, y prácticamente ha sido una diaria. De ahí que le llamen el superviviente. Lo iban a acribillar en el Comité Federal del sábado, y volvió a salir vivo. Y solo tiene 90 diputados, poco más de un cuarto de los escaños; pero, si Rajoy no puede hacer Gobierno, se ve a sí mismo con arte suficiente para conseguir en el diálogo aquello que las urnas le negaron. Si yo lo tuviera que presentar en una feria de personajes insólitos, diría: «Señoras y señores, ante ustedes, Superpedro; el político que hace el milagro de los panes y los peces».

Lástima que las circunstancias sean tan injustas y le ayuden tan poco. Superpedro es todo voluntad y entusiasmo, con la fe del carbonero; pero llega la puñetera realidad y le dice cosas como estas: si pactas con Ciudadanos, te fallará Podemos; si acuerdas con Podemos, te fallará Ciudadanos; si te entiendes con los del derecho a decidir, sublevarás a tu partido; si en un ataque de patriotismo obedeces a Felipe González y dejas que vuelva a gobernar Rajoy, tus bases te acusarán de traición; y si, pese a todo, consigues formar algo que se parezca a una mayoría, tendrás que consultar a la militancia, y sabe Dios qué dirán los militantes.

Y déjenme complicar la cosa un poco más: con un horizonte así, ¿le va a proponer el rey que forme Gobierno? Pues miren ustedes: a lo mejor Su Majestad no tiene más remedio. Si Rajoy sigue declinando, no se puede esperar indefinidamente a que aparezca una estrella sobre La Zarzuela ni parece lo más positivo que la Corona niegue la oportunidad a quien la pide y promete encontrar aliados. De entrada, Superpedro está en mejor situación que Rajoy, a pesar de que les separan 33 diputados. El lío es apasionante, pero todavía puede mejorar: si Superpedro se sale con la suya, le dirán que hizo un Gobierno débil. Si fracasa, habrá hecho el servicio de abrir el calendario para convocar elecciones para volver a perder. A Pablo Iglesias le parece sensacional.