Aun no ha acabado el mes de enero y son ya siete las mujeres muertas por violencia de género. Ayer, una joven de 18 años fue violentamente agredida y su hija arrojada por la ventana. Los primeros indicios apuntan también a la violencia machista.
Mientras, seguimos asistiendo a la escenificación del desencuentro de quienes aspiran a gobernarnos y parecen más atentos a posicionarse ante una posible repetición de las elecciones que a alcanzar acuerdos.
Todos incluyeron en sus programas abultados paquetes de medidas contra una lacra que se llevó por delante 56 vidas el año pasado. Entre otras muchas medidas, el PP propone un gran acuerdo social y campañas de sensibilización. El PSOE, un pacto de Estado y reconocimiento legal de los menores que padecen estas situaciones como víctimas directas. Podemos incluye entre sus medidas urgentes garantía habitacional para las víctimas y una ley integral contra la violencia de género. Ciudadanos solemniza su posición con la consideración de este problema como merecedor de una política de Estado.
Los principales partidos aseguran conceder gran importancia a un problema que, lejos de remitir, parece agudizarse. Pero la parsimonia y el tacticismo de cara a la formación de Gobierno dicen que sus prioridades son otras.
También aseguraron que el Congreso puede trabajar con un Gobierno en funciones, pero por ahora solo se repartieron, y con polémica, los puestos de la Mesa. Aun no hay comisiones, herramienta clave del trabajo parlamentario.
De poco sirven las declaraciones si los hechos las desmienten. Y por ahora sobran declaraciones y faltan hechos.