Ni Rajoy ni Sánchez, Iglesias presidente

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

Uno, que es lector de muchas cosas, incluso de novelistas flojos, recuerda cómo Pedro Sánchez decidió conquistar Madrid y fracasó en todas sus expectativas. Les hablo de un personaje que da título a una novela de Pereda: Pedro Sánchez. Fue uno de los éxitos del decimonónico escritor cántabro. Ahora es ceniza su vago recuerdo. Yo me inclino ante las sombras del viejo libro y, tras el no de Rajoy y el previsible no de Sánchez, proclamo con fervor: ¡Iglesias presidente!

En realidad nadie lo puede justificar mejor. No solo tiene la mayoría social, que es un concepto etéreo como el nimbo y los querubines, sino los votos. Sumen: los de Podemos, los de IU, los del independentismo (sea de derechas o izquierdas), y si me apuran hasta lo votaron los canarios cantando isas bajo el tenue cobijo de una palmera. Ignoro cuál es la causa que lleva a Iglesias Turrión a pedir únicamente la vicepresidencia, cuatro ministerios y un quinto para Izquierda Unida. Ni Rajoy, que ganó las elecciones pero perdió más de tres millones de votos; ni Sánchez, que obtuvo el peor resultado de la historia del PSOE y fue cuarto en su circunscripción madrileña, poseen argumentación más poderosa. Y hablando del PSOE: ¿de dónde han sacado ustedes a César Luena? Cráneo privilegiado, diría Valle-Inclán.

Propondría para algún ministerio, y en virtud de la parte alícuota que les corresponde, a uno de los parlamentarios de En Marea. Quizá la diputada Alexandra Fernández, que dijo el otro día en Vía V -el programa político más didáctico de la televisión- que ellos iban a poner la democracia en su sitio y también a los «partidos do réxime». No les faltan motivos. Y siempre cumplen su palabra. Como aquella promesa de «unha voz galega no Congreso, grupo parlamentar propio» (o próprio, con r de rigor, dependiendo de la preceptiva lingüística aplicada). La democracia la inventaron ellos en Grecia hace dos mil quinientos años, y Tsipras, su particular Pericles, no es el que antes de Reyes Magos y Magas pretendía bajar un 35 % las nuevas pensiones. Además con Bescansa -sin su niño- y Fernández, la galleguidad ocuparía un par de ministerios. No nos podemos (¡Viva Podemos! ¡Viva!) quejar.

Eso es lo que nos queda, lo de las pensiones, digo. Y los viajes pagados a Venezuela para aprender o enseñar, monedero/Monedero en mano, en qué consisten la libertad y prodigalidad económica. Sin contar lo bien que nos va a ir a todos con un general que fue jefe del Estado Mayor, otro de los grandes aciertos de Zapatero, en el Ministerio de Defensa. ¿Y para qué quiere Defensa Podemos? Para defender a los oprimidos del oprobio del capital, faltaría más.

Termino mi alegato no si antes proferir un sonoro Catalunya lliure, menos el 3 %, y el País Vasco también. ¡Ni Rajoy ni Sánchez, Iglesias presidente!

(El convencimiento de que Podemos se burla de todo y de todos me empujó a escribir, aunque el asunto sea muy serio, este capcioso artículo).