Hay acuerdo general sobre la necesidad de un acuerdo, pero no hay acuerdo aun ni sobre las vías para lograrlo. Al menos de cara al ciudadano, prevalece el quién y el cómo sobre el qué. El gran pacto, el pacto de izquierda, Cataluña o las condiciones para formar grupos parlamentarios siguen dominando los titulares y las declaraciones por encima de las propuestas.
Sin embargo, haber haylas. Algunas incluso han sido ya registradas en el Congreso.
Podemos hace hincapié en su plan de rescate ciudadano y ha presentado como punta de lanza la denominada Ley 25 con medidas urgentes relacionadas con la pobreza energética y el derecho a la vivienda y a la salud.
Ciudadanos pone por delante su bloque de seis líneas de actuación que asegura pueden abordarse con un Gobierno en funciones y que abarcan desde el paro, sobre todo el de larga duración, a la regeneración democrática, la educación o la conciliación.
El PSOE destaca su «proyecto de país», con pilares en la legislación laboral, la educación, la conciliación o la reforma constitucional.
Y el PP empieza a mostrar su disponibilidad a discutir sobre la reforma de la Constitución o las medidas más polémicas adoptadas en los últimos cuatro años.
Un somero repaso a los trazos gruesos de las propuestas descubren en seguida varios asuntos centrales, que aparecen con frecuencia en las declaraciones, pero no han ocupado hasta ahora el lugar central en el debate que esperan los ciudadanos.
Pasado un mes desde las elecciones, es hora de dejarse de postureos y poner de una vez sobre la mesa -no debajo- las propuestas para buscar salidas a una situación que se sabía de antemano que se iba a producir.