Ave que vuela, a la cazuela

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

16 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Supongo que es una casualidad y no un trabajo de laboratorio para echar tierra sobre lo que ocurre en la política catalana. El caso es que ayer se levantó parcialmente el secreto del sumario del caso 3 %, el del cobro de comisiones en Cataluña, y se encontró una joya: la contabilidad que Jordi Sumarroca, constructor y hombre de confianza y finanza de Jordi Pujol, llevaba de los pagos a un tal J. P., cuyas iniciales, también es mala suerte, coinciden con las del expresidente de la Generalitat de Cataluña y de su hijo mayor.

El documento, casi un incunable por la fecha de los pagos (años 2002 y 2003) fue descubierto por la Guardia Civil en un registro en casa de Sumarroca. ¿Quién coño es J. P.?, preguntará Pujol, emulando su famoso desconocimiento de qué coño es la UDEF. Esto de las siglas y las abreviaturas es el misterio que siempre acompaña a los delitos relacionados con la política. Cuando reinaba Felipe González, aparecieron unos papeles con la anotación «Pte.», y nunca hemos llegado a saber si querían decir «pendiente» o «presidente». En los papeles de Bárcenas aparecen siglas que pueden corresponder a altos dirigentes del PP o a segundones que pasaron alguna vez por caja. Ahora tenemos a J. P., que no me extrañaría que termine siendo Joaquim Palafrugell o alguien así, fallecido y sin descendencia entre los años 2003 y 2015. Tiene que haber alguno en los registros civiles de Cataluña.

Pero lo entretenido del documento es el rigor con que se apuntaba, la seriedad con que se pagaba y cómo cada cantidad era el estipendio que correspondía a cada obra realizada. Daba igual que se tratara de los bomberos de Badalona, de una estación de autobuses, de la rehabilitación de un castillo o de difusas obras de «bienestar social». Ave que vuela, a la cazuela. La asignación era automática. Inversión de la Generalitat, abono a J. P., aunque alguno retrasado. Y la cantidad siempre se correspondía con el 3 %, como si hubiese sido verdad lo denunciado por Pasqual Maragall cuando aquello del «ustedes tienen un problema».

Es oportuno este documento ahora que el nuevo president, el muy expresivo Puigdemont, eleva el tono del victimismo y viene a decir que Cataluña está siendo maltratada y expoliada por el Estado español. Y cuatro anotaciones complementarias: 1) Cataluña, efectivamente, fue expoliada. 2) En el tiempo de esas comisiones, Artur Mas era conseller en cap, primer ministro del Gobierno de Pujol. 3) Los pagos son los efectuados por la constructora Teyco, no sabemos cuántas más han pagado y por obras de mayor importe. Y 4) El delito, si existió, quizá haya prescrito, pero los números que el folio contiene hacen que haya algo que no prescribe: la condena social.