Los tontos útiles


Después de una estrafalaria carrera en la que, al margen de su absoluta incompetencia como gestor, ha demostrado ser un oportunista de la peor especie y un trilero de la política, a Artur Mas le quedaba al menos la oportunidad de redimirse mostrando un gramo de dignidad para salvaguardar no ya su honor, algo imposible, pero sí el de la Generalitat. Negarse a que un grupúsculo antisistema con solo diez diputados decida quién debe ser el presidente de Cataluña e imponga a siete millones y medio de catalanes su insensato programa político y económico habría conferido un ápice de nobleza a su patético final. Pero no. Hasta en su muerte política se ha mostrado Mas como un cobarde y un traidor a Cataluña. Como era previsible, la izquierda radical independentista de ERC y de la CUP lo ha utilizado como un tonto útil para alcanzar sus objetivos y lo ha arrojado a la basura como un papel cuando ya no les servía para nada. Este drama político debería servir al menos de lección para que quienes sin saberlo están interpretando en España el mismo papel que Artur Mas en Cataluña entiendan qué es lo que les aguarda si se empeñan en seguir siendo los mamporreros de la izquierda radical antisistema y antiespañola. Cuando Pedro Sánchez deje de serle útil a Podemos, será arrojado al suelo como una colilla.

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