Reyes sin reino

Luis Ferrer i Balsebre
Luis Ferrer i Balsebre EL TONEL DE DIÓGENES

OPINIÓN

10 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Los Reyes Magos son aborígenes del país de la mente, reino simbólico que solo existe en la fantasía de quienes creen en ellos. Para creer no es necesario saber su procedencia, ni su simbología, ni ser cristiano ni ser musulmán, ni de derechas ni de izquierdas, solo consiste en contar con que cada año cuando el frío comienza a reinar -quiten si quieren belenes y demás alegorías- aparecen tres reyes que son magos, que te traen lo que deseas y si no te lo traen, es culpa de los pajes que se dedican a espiar lo que haces y luego se chivan. La carta a los Reyes Magos es una carta robada: mandas por correo tus deseos y nunca sabes a ciencia cierta quién los va a leer. Se entiende bien que en la época de Juego de Tronos y demás efectos especiales un rey necesita no solo serlo, sino parecerlo. ¿Alguien se imagina a la Kalesi montada en un tractor sin sus dragones? Imaginen que nos da por construir otra narrativa y la sensual reina Kalesi pasa a ser una mujer explotada por la lujuria capitalista del macho.

Que los dragones no hacen más que emitir CO2 a la atmósfera, multiplicar el número de incendios y el riesgo de desertización y te presentan a una Kalesy disfrazada de Rappel. Evidentemente ese no es el personaje que reina en la mente de los que creen y que les hace rebosar de ilusión. Es otra cosa que no tiene ningún sentido, como no lo tiene para un niño la parada del orgullo gay o las carrozas de carnaval.

Lo que apasiona siendo niño es ver a los tipos que te han robado la carta y tienen en su magia el poder de perdonarte y premiarte con un regalo magnífico. ¿Qué problema tenemos con presentar a los Reyes Magos como son los reyes de cuento: góticos y opulentos, con anillones deslumbrantes y montados en camello? ¿Qué extraña infección nos aqueja para confundir el culo con las témporas y despreciar -como dijo uno de los pajeflautas de Madrid- lo que representan los Reyes Magos. Lo que representan para usted, querrá decir. La fiebre de imponer los ideales y las creencias a la mayoría para redimirla de sus despreciables costumbres ya llega. Piensan que prohibiendo la tauromaquia, disfrazando a los Reyes magos de payasos, cortándole los pies al toro de Osborne, quitando los belenes o -no les extrañe- convirtiendo al Ratón Pérez en un hípster, vamos a ser mejores, más felices y más progresistas según lo que ellos entienden por ser progresista. Un poco de sensatez por favor, dejen las fantasías en paz, que van a vaciar el baño con el niño dentro.