Verde, señor Sánchez, muy verde

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

Don Pedro Sánchez Pérez-Castejón ha hecho un viaje educativo-publicitario a Portugal. Educativo, porque parece que quiso conocer in situ cómo se hizo la coalición de izquierdas que hoy gobierna la nación vecina. Publicitario, porque es una expresión gráfica del propósito de hacer posible en España lo que fue posible en Portugal. Las circunstancias electorales son, en efecto, similares: en Portugal ganó la derecha, sin alcanzar la mayoría absoluta, y el socialista Costa consiguió un pacto con la izquierda radical y arrebató el poder a los conservadores. De esa forma, la experiencia portuguesa se convierte en hoja de ruta del socialismo español. Es lógico que el señor Sánchez (que reúne en su nombre y apellidos las siglas clásicas de la Izquierda, PSPC) intente seguirla.

Como la idea es lógica, ningún reproche: cada líder organiza su estrategia de acuerdo con sus aspiraciones y posibilidades. Si el PP no reúne la mayoría suficiente y fracasa en la investidura del señor Rajoy, nada más legítimo que intentar otra mayoría parlamentaria antes de forzar la repetición de elecciones. Si esa alternativa es de izquierdas, será porque así lo ha votado el ciudadano. La tesis vale lo mismo para el inicio de la legislatura que para una posterior moción de censura, que será la espada de Damocles que el PP tendría sobre su cabeza durante todos los años de su mandato.

Ahora bien: supongo que el señor PSPC tiene calculadas las dificultades de su empeño, que son numerosas e importantes. Para asegurar un mínimo éxito, se necesita una idea común de lo que esa coalición quiere hacer en España y por España. No es suficiente el deseo de echar a las tinieblas exteriores al Partido Popular, por mucho que lo compartan sus posibles socios. Al mismo tiempo, se requiere que el promotor de la iniciativa tenga la suficiente autoridad dentro de su propio partido para que la idea no sea contestada desde dentro y no está claro que todo el Partido Socialista respalde al señor Sánchez en esa alianza.

Eso, por lo que se refiere a las bases del proyecto. Después viene la selección de aliados. Primero, por su número: si hay que reunir una decena de siglas y repartir poder entre todas, ¿eso qué es, una coalición o un barullo descomunal? Después, por la ideología: ¿aceptaría la sociedad que el PSOE pague al alto precio de sumarse a los partidos que propugnan un referendo en Cataluña? Y por último, la relación entre ellos: Podemos quiere devorar al PSOE y ocupar su espacio político, en el poder o en la oposición. De momento, Pablo Iglesias ya practica la acreditada técnica del divide y vencerás. ¿Será de fiar un Gobierno con esos ingredientes? A mí, de momento, no es que me dé miedo. Me da pavor.