Gran coalición, naturalmente

Jaime Miquel
Jaime Miquel LÍNEA ABIERTA

OPINIÓN

22 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Ganó el PP con 7,2 millones de votos y 123 escaños, un resultado que les conmina a entenderse con el PSOE (90), para formar un Gobierno estable de sello UE, una mayoría formidable capaz de dar respuesta a los compromisos comunitarios. Como, por ejemplo, sujetar la prima de riesgo de la deuda pública exterior de España. Y viceversa, porque la idea de dejar que Rajoy se cueza en su salsa hasta que tire la toalla no deja de ser una irresponsabilidad, visto desde Bruselas, París, Berlín o Tokio. Y es así por una única razón: porque situados en la política real, no hay más pacto posible que entre PP y PSOE.

Finalizaron las mayorías arrolladoras, aunque no un ciclo electoral, porque el cuarto y hegemónico del PP duró una siesta (2010-2012), dando paso al quinto y pluripartidista en el que nos encontramos, con tres partidos hegemónicos desde el otoño del 2014 y cuatro desde febrero del 2015. Estos resultados ya fueron escritos en estas páginas, algunos, como el del PP, hace años, cuando se estructuró entre los 6,8 y los 7,5 millones de votos en el 2013, debido a la desmovilización masiva de sus electores más jóvenes. Era ruptura y no desafección, la inteligencia de estos electores había superado el nivel De Cospedal y reaparecerían en espacios nuevos; así surgió el electorado de Ciudadanos (14 %), que finalmente ha reunido a 3,5 millones de personas que estarán representadas en el Congreso por cuarenta diputados, lo que nunca consiguió el CDS de Adolfo Suárez.

El modelo bipartito había quebrado en las elecciones de Andalucía, pero también sucedió en las autonómicas y municipales de mayo. Luego estos resultados estaban anunciados, pero se caen los palos de los sombrajos y se niegan a aceptar que el PP y el PSOE son dos viejos partidos en regresión, que atraviesan dificultades insalvables para alcanzar el siglo XXI.