Estamos en una nueva situación, en la que el Partido Popular ha sido el más votado y con el número de escaños de bloqueo para la reforma constitucional, lo que no es poco, pero sin mayorías absolutas ni confortables. Situación en la que, entre otras cosas, desaparecerá el abuso del real decreto ley.
Si algo me sorprende es el resultado en Galicia de Ciudadanos. Solo el deseo de alejarse del PP o del PSOE lo hace explicable.
En Marea es el gran triunfador de este día para un nuevo tiempo político. Ha logrado que en su candidatura confluyan quienes deseaban lo nuevo con el sentimiento de que una nueva forma de ser gallegos, bien distinta de la que a lo largo de estos años ha propugnado el BNG, es posible. En Marea se convierte en la segunda fuerza política de Galicia, con tres puntos más que el PSOE, obtenidos en las provincias atlánticas, pues en Lugo y Ourense los superan los socialistas. En Pontevedra, frente a los resultados municipales, se acerca a los populares y supera a los socialistas.
El declive socialista en Galicia, iniciado en la destrucción de un proyecto inacabado con la destitución de Touriño, que quedó enmascarado en las municipales de este año por los resultados de Vigo, los de ayuntamientos de villas y de las diputaciones por los pactos poselectorales, se ha visto confirmado, por más que mantener los mismos diputados del 2011 aún con 150.000 votos menos se leerá como un alivio, incluso como un éxito. Todo ello gracias a la figura de Pedro Sánchez, escasamente apreciado por los suyos. Y el dato más significativo, luego del efecto Abel Caballero de las municipales, con una Marea muy disminuida, es el resultado de En Marea, que supera al Partido Popular y al Partido Socialista en Vigo.
Galicia, para los populares, no es una excepción, y aún ganando, pierden: más de 300.000 votos.
Los grandes problemas a debate en estas elecciones, como el paro, la precariedad, la emigración, la ganadería, la pesca o la administración y la organización del Estado, son problemas que en Galicia apenas fueron debatidos. Los partidos de una posible alternativa, En Marea o socialistas, o la confianza que la derecha logre recuperar, nos situarán en unos meses frente a la necesidad de un debate en profundidad. Las cercanas elecciones gallegas presentan un escenario abierto, y cualquier alternativa al Gobierno de Feijoo solo puede cimentarse en un amplio debate, tal y como exige la nueva forma de ser gallegos que los resultados de este 20 de diciembre enseñan. ¿Otra política? Sin duda.