Battlestar Galactica (2003) es una de las mejores series ambientadas en el espacio de todos los tiempos, una obra maestra, que trasciende las fronteras del género de la ciencia ficción para contar una gran historia que toca todo tipo de palos: religión, racismo, guerra, aventuras, filosofía, mucha filosofía, y política... «Todo esto ya ha pasado y volverá a pasar». Es el lema de la serie. Y podría serlo de esta campaña electoral.
Un repaso a las benditas hemerotecas muestra cómo la última vez que hubo un cambio radical en el sistema de partidos, en 1982, ya se hablaba de debates y se reprochaba que un presidenciable enviara a un número dos. También se exigía a los políticos que citaran a Kant y que hubieran leído la Crítica de la razón pura. Y se cuestionaba que hubiera partidos «gaseosos» en la carrera hacia las urnas sin estructura ni cuadros, solo con el reclamo de un cabeza de cartel atractivo. Entonces la UCD negaba lo que predecían las encuestas y, aunque era un barco a la deriva, no vio venir el tsunami que convirtió los 168 escaños de 1979 en los pírricos 12 de 1982. Nunca se ha repetido un caso similar. Pero también hace siete años nadie hubiera aventurado el fin del bipartidismo.