¿Otra vez Normandie-Niemen?

Santiago Tena Paz AL DÍA

OPINIÓN

19 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

La confirmación oficial de que la causa de la caída del avión ruso que realizaba la línea KGL-9268 entre el aeropuerto egipcio de Sharm el-Sheij y San Petersburgo se debió a una bomba colocada dentro del avión, ha sido considerada una agresión bélica por la Rusia de Putin. Lo mismo ha ocurrido con la reciente cadena de asesinatos en Paris.

Y en ambos casos los Gobiernos de los países agredidos lo han considerado casus belli, vieja expresión del derecho internacional que significa caso de guerra, o agresión bélica y que, por serlo, justifica la declaración de guerra contra los agresores.

La invasión alemana de Polonia en septiembre de 1939; la invasión de la Unión Soviética por los alemanes en 1941 y, en ese mismo año, el bombardeo japonés de Pearl Harbor, fueron flagrantes casus belli, con los resultados de todos conocidos. Hoy nos encontramos con que Francia y Rusia se han considerado atacados por quienes buscaban la muerte indiscriminada de nacionales de esos países; lo que es claramente una declaración de guerra. Se nos dice que Francia y Rusia van a realizar conjuntamente acciones de castigo contra los campamentos del Estado Islámico (que hoy llamamos ISIS o Daesh). La historia suena repetida, puesto que ya en 1943 un grupo de pilotos franceses de la destrozada Fuerza Aérea de Francia, casi todos antiguos integrantes de una unidad de caza denominada tercer grupo Normandie, fueron enviados a Rusia por el general De Gaulle, a combatir contra los alemanes.

La llamada entonces Francia libre de De Gaulle no tenía aviones de combate, por lo que los pilotos franceses usaron como montura aviones soviéticos, como soviéticos asimismo eran los servicios de tierra, mecánicos y armeros. Los aviones de esta unidad llevaron siempre distintivos nacionales rusos, y la única concesión al origen francés de sus pilotos fue que solían llevar pintada en el fuselaje la cruz de Lorena representativa de las fuerzas de la Francia libre, y pintado el cubo de la hélice con los colores azul, blanco y rojo de la bandera nacional francesa.

Esta unidad de caza actuó en la zona del río Niemen, en Bielorrusia y Lituania. Por esta circunstancia, fue conocida como regimiento Normandie-Niemen, y con tal nombre ha pasado a la historia. Su integración en la unidades soviéticas fue tal que en los últimos días de la guerra llegaron a actuar desde territorio prusiano conquistado al caído Tercer Reich.

La unión y la amistad entre ambas fuerzas aéreas continuaron posteriormente. Incluso en la época de la guerra fría había encuentros de representantes de las dos aviaciones para celebrar la vieja unión contra el enemigo común. No creo que tardemos en oír mencionar la historia del regimiento Normandie-Niemen, y que volvamos a ver aviones con distintivos que recuerden el antiguo hermanamiento entre las dos fuerzas aéreas.

Ambos países han sufrido la agresión alevosa, traicionera e injustificable del insidioso enemigo de los valores de Occidente que es el ISIS. Así como antaño estuvieron juntos para hacer frente al peligro del nacionalsocialismo hitleriano, Francia y Rusia van a reverdecer el espíritu del regimiento Normandie-Niemen. Les deseo éxito, porque no hacen otra cosa que defendernos a todos.

Santiago Tena Paz es abogado experto en Derecho aeronáutico y técnico de operaciones de vuelo.