Los trucos del presupuesto


Con el proyecto de presupuestos para el 2016, la Xunta de Galicia parece que alcanzó la cuadratura del círculo: sube el gasto, rebaja los impuestos y consigue reducir el déficit público. Demasiado bonito para ser verdad. Una lectura atenta de las cifras revela una serie de trucos que desmontan el milagro.

El primero es el de la rebaja de los impuestos. La Xunta de Galicia anuncia una reducción de los tipos impositivos en el tramo autonómico del IRPF, detalla el número de beneficiarios y el ahorro de cada declarante, pero se le olvida un detalle fundamental: esa rebaja solo tendrá efectos a partir del 2017. El funcionamiento de nuestro sistema tributario impide que la reducción de los tipos de la Xunta se aplique a las retenciones del IRPF en las nóminas; en consecuencia, solo la notaremos cuando se haga la declaración anual en el 2017. Así que en el 2016 tendremos una rebaja fiscal virtual, que se vende públicamente para las elecciones pero que no tiene efectos reales. Una rebaja con efectos a partir del 2017, que tendrá que pagar el nuevo Gobierno en el 2018.

El segundo truco es la facilidad con la que se pueden burlar los límites de la ley del techo de gasto. Desde la aprobación, en abril del 2012, de la Ley 2/2012 de estabilidad presupuestaria, la Xunta de Galicia ha presentado el techo de gasto como una restricción de obligado cumplimiento que impedía aumentar el gasto público. Pues bien, de forma casi mágica esta limitación se ha desvanecido. El Consejo de Ministros del 10 de julio del 2015 estableció que para el 2016 el gasto computable de las comunidades autónomas no podría incrementarse más del 1,8 %. Sin embargo, la Xunta presenta un presupuesto con un incremento del 4,3 %, más del doble. Basta un poco de contabilidad creativa y una estimación adecuada de cierre del ejercicio del 2015 para que, en este año electoral, esta ley de hierro se oxide y deje de funcionar.

El tercer truco es el más perverso, porque el aumento de los ingresos previstos en el 2016 se debe a un hecho excepcional e irrepetible. La Xunta de Galicia va a recibir 363,2 millones de euros por la liquidación del ejercicio del 2014, porque en ese año se estimaron unos ingresos inferiores a los que realmente se alcanzaron y ahora, en un pago único, el Estado le dará ese dinero.

En el 2013 y el 2014, la Xunta de Galicia recortó el gasto en sanidad, en educación o en protección social con el argumento de que caían los ingresos. Ahora sabemos que no era más que una coartada para los recortes. Es una auténtica burla, porque los recortes del pasado son precisamente los ingresos con los que paga el presupuesto expansivo del año electoral. Los 363,2 millones de euros de la liquidación del año 2014 son exactamente la misma cantidad -364,8 millones de euros- en que se incrementan los gastos del 2016.

El procedimiento alcanza la categoría de perversión diabólica, porque se trata de un ingreso extraordinario y, por lo tanto, no se consolida; es decir, en el 2017, el nuevo Gobierno verá reducidos sus recursos disponibles en esa cifra.

La fiesta de gasto en el año electoral se paga con los ajustes y los recortes de los años anteriores y además deja una enorme resaca para el futuro, porque el gasto extra del 2016 anticipa un recorte equivalente en el 2017.

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