Rivera es en Galicia el apellido de los cerveceros por excelencia. Con el Albert delante es el candidato de moda a las elecciones generales, el hombre que ha tomado el testigo de popularidad (ya veremos si de votos) de Pablo Iglesias. ¿Cómo es Albert Rivera Díaz? Es catalán, como se empeña en repetir el PP, pero no como un adjetivo. Nació en Barcelona. Tiene 35 años. Hará 36 el próximo 15 de noviembre (Escorpio). Es del 79. Está separado, con una hija de cuatro años y medio, a la que trata de alejar del huracán de la fama. Está en pareja. A su pareja la llama «mi chica». Y dice que «mi chica y mis padres me ayudan a cuidar a la niña» cuando la ve: los fines de semana y vacaciones que le tocan. Es fresco hablando. Rápido, como un comercial. Y conozco mujeres y hombres que aseguran que es más guapo que Pedro Sánchez. «Un guapo más natural, menos guapo oficial», he oído. Este motero se declara ateo y trabajó en el departamento jurídico de La Caixa. Está en excedencia. Ciudadanos casi no existe en Galicia. Será difícil que erosione aquí al PP o al PSOE. Ciudadanos empezó en Cataluña y ahí es donde dio la sorpresa mayúscula. Queda confirmar si Albert Rivera y los suyos son capaces de apropiarse el centro en este país. Él, abogado, quiere ser el nuevo Adolfo Suárez, una especie de Adolfo Suárez del siglo XXI, para protagonizar una segunda transición pactada, que tanto se necesita. Este hijo de comerciantes de electrodomésticos de la Barceloneta, campeón de natación (en braza) con 16 años, está ante la oportunidad de su vida. Tiene que colocarles a los españoles una cocina nueva. Es capaz de todo. Apareció desnudo en su primera campaña electoral.