El independentismo catalán ha elegido a plena conciencia el peor momento imaginable para comenzar a organizar el golpe de Estado que prepara, pues de eso y no de otra cosa se trata al fin y al cabo. El peor, sí, pues ninguno como el actual podría hacer más difícil dar plena efectividad a la defensa del orden constitucional y democrático que se opone al delictivo proyecto de ruptura de Mas y compañía. ¿Por qué? Es evidente: porque, desde la disolución de las Cortes, el país estará inmerso en una contienda electoral extraordinariamente cruda.
Los dos largos meses de lucha electoral que tenemos por delante someterán, así, a dura prueba el pilar fundamental sobre el que reposa la capacidad del Estado para resistir el delirante desafío de los secesionistas: hablo, claro está, del acuerdo entre el Gobierno y el aún primer partido de la oposición -el socialista- para enfrentarse a tal desafío con una sola voz y una acción política unitaria.
En tal asentido, aunque es verdad que Pedro Sánchez apoyó con claridad la declaración institucional leída el martes por el presidente del Gobierno, lo es también que, al día siguiente, alguien de la importancia de Carme Chacón en las filas socialistas puso a caldo a ese mismo presidente en el programa Al rojo vivo de La Sexta. «A Rajoy se le ha ido Cataluña de las manos» o «Es insólito que Rajoy haya venido a Cataluña solo a hacer actos de partido» fueron algunas de las perlas de Chacón, que traslucía ese discurso del choque de trenes y el inmovilismo del ejecutivo que ha servido al PSOE para colocarse de perfil en el enfrentamiento entre quienes defienden la Constitución y el Estado de derecho y quienes pretenden hacer añicos ambas cosas.
Decía Oscar Wilde que él era capaz de resistirlo todo? menos la tentación. A Pedro Sánchez, que, si pierde ahora, no tendrá una segunda oportunidad para optar a la presidencia del Gobierno, podría acabar por sucederle algo parecido, sobre todo si para ello cuenta con el apoyo de un periódico que fue capaz de abrir portada al día siguiente de la comparecencia del presidente del Gobierno con un titular tan infame como este: «La declaración de independencia no recibe respuesta de Rajoy». Como nadie sabe si ese periódico es el más cercano al PSOE o las cosas acontecen al contrario, haría bien Pedro Sánchez en conservar su autonomía para no ceder a la tentación de dejar solo al Gobierno en la peor crisis que podría atravesar nuestra democracia desde el infausto tejerazo.
Pues nada favorecería más las enloquecidas pretensiones de quienes preparan un nuevo golpe contra la Constitución que hacer saltar por los aires la unidad de acción del PP y el PSOE, del PSOE y el PP. Ahí se librará, que nadie lo dude, en gran medida, la victoria o la derrota del Estado democrático frente a quienes son hoy sus más decididos adversarios.