Cataluña, un mar de nieblas


Presidente de la Escuela de Finanzas

¿P ara qué votamos, si todo estaba escrito? Se estarán preguntando hoy en una Cataluña que vive atrapada en una ley electoral que sacraliza el voto rural, de sesgo claramente nacionalista. Lo cierto es que no deja de ser curioso que el discurso de «España nos roba» lo estén entonando justamente aquellos que necesitan de Barcelona para mantener su nivel de bienestar y no los propios barceloneses, verdaderos agentes del desarrollo económico catalán y español. Apuesto a que empresarios, comerciantes y clases urbanas están conformando una gran burbuja de silencio que en cualquier momento explosionará. Y es que tienen muy claros los beneficios que les proporciona formar parte del Estado español. Por ello, se manifestaron como lo hicieron en las elecciones autonómicas ¿Lo hemos olvidado? Pero mientras, que nadie apague los cánticos de liberación frente a la pérfida España, deben pensar en la gran feria de las vanidades en que se ha convertido el Parlamento de Cataluña. Fuera de este recinto festivo, los corrientes, los que pagan todos los muertos, tienen la certeza de que ellos, y no otros, asumirán los costes económicos que están por llegar.

Nadie sabe qué va a ocurrir, pero todos somos conscientes de que los trenes van directos hacia la colisión. E igualmente parece evidente que la humareda generará una espesa niebla, la incertidumbre, que no tardará en expulsar inversión y reducir el consumo. Los empresarios, al igual que los navegantes, prefieren un mal océano antes que una mar ciega. Cuando la ven llegar por el horizonte se recogen en puertos seguros, y si les da tiempo, cambian a otras aguas. La familia se posiciona de otro modo, busca el cobijo de lo que denominamos ahorro-precaución. Por ello, si nada para esta inercia suicida pronto veremos mudar sus hábitos. Donde hay un plan de consumo doméstico habrá un proyecto de ahorro. Pero, claro, ¿dónde? ¿En una entidad de la nueva República? Es evidente que la banca con domicilio social en Cataluña tiene que tener en estos momentos diseñados planes de contingencia y todos ellos han de pasar por un abandono de su tierra. Hay cien mil motivos para ello, uno muy simple es dónde se van a financiar. ¿En el Banco Central Europeo? Imposible. ¿En los mercados financieros internacionales? Les darán la espalda con igual o mayor dureza que se la dieron a todas las entidades españolas en el 2011 y la primera mitad del 2012 ¿Y en qué moneda ahorrarán? ¿En euros? ¿Van a guardarlos en un sistema financiero carente de reservas? ¿Conocen a algún argentino o venezolano que meta sus dólares en entidades nacionales? Está claro que no tienen otro camino que la salida de Cataluña, y detrás irán muchas de las grandes empresas, porque ellas más que ninguna otra, necesitan el acceso a las grandes vías de financiación. Y nadie presta a una compañía que reside en un país con rating de bono basura. Suma y sigue.

Lo dicho, niebla, mucha niebla, tanta que todos la veremos.

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