Se repite la coincidencia. Se aproximan campañas electorales y los gobiernos anuncian en cascada medidas sociales. Ahora es la Xunta la que anuncia un cheque bebé, más ayudas para guarderías y para cuidado de niños en el medio rural y más deducciones.
S Aleluya. Habrá que confiar en que, como prometen, se mantengan en el tiempo y en los presupuestos de los años no electorales. Todo lo que se haga en este ámbito es positivo y muy probablemente resultará insuficiente para frenar la sangría demográfica que amenaza con convertirnos en un país de viejos a muy corto plazo.
Hace falta más. Mucho más. Para empezar, escucharlas a ellas. En cualquier conversación con mujeres que acaban de tener un hijo o desean ser madres, una de las demandas más escuchadas es la ampliación de la baja maternal. No es solo el comprensible deseo de estar con su hijo. Citan a pediatras para resaltar las ventajas para el sistema inmunológico del bebé de permanecer en casa hasta cumplir un año, con las consecuencias de rebajar el gasto sanitario y también el de guarderías.
La racionalización de horarios en este país de tan elevado culto a la mera presencia en el puesto de trabajo es otra de las reivindicaciones más frecuentes, junto con las quejas por las restricciones de todo tipo que a la hora de la verdad se plantean en las reducciones de jornada por cuidado de hijo, o el frenazo en la carrera profesional que sigue suponiendo un embarazo.
A veces, poner un poco más de dinero en un presupuesto es lo fácil. Lo difícil es que las medidas sean estables y, sobre todo, cambiar costumbres, vicios y prejuicios muy enraizados. Que lo digan ellas