Ciudadanos no es eco, eco

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

En Moncloa algunos estaban tranquilos. Decían que Ciudadanos no les hacía daño. Incluso que les venía bien como muleta para gobernar en minoría. Pero Albert Rivera se les ha ido de las manos. Fue el hombre en la pasada fiesta nacional. Y puede ser el hombre tras las generales. Algunas encuestas, esos sueños y pesadillas febriles de datos, dictan de momento que el PP, el PSOE y Ciudadanos (si no meten la pata) están hasta igualados. Y que se cae de ese trío Pablo Iglesias y un Podemos demasiado ventajista en los pactos. Tirando mucho de esa vieja política de pillar cacho donde se pueda (nunca mejor dicho). Jordi Évole es el que ha ganado el mano a mano televisivo entre Pablo y Albert. Los votos se deciden en las televisiones. Pero Albert, antes de ese aquelarre cantado de macroaudiencia, ya pintaba muy bien. El PP sufre ahora con el bum o bumerán de Ciudadanos que amenaza con darle en la cara a Rajoy. En Moncloa no confían en que el emergente Rivera sea una buena idea. Ya lo sufrieron en Cataluña. Los votos que gana Ciudadanos directamente los pierde el PP. Y, ojo, también el PSOE. Y es que Ciudadanos, que apenas tiene estructura (en Galicia es casi inexistente), tiene un caladero en el Gran Sol del voto en España: el centro. Y para Ciudadanos es su caladero natural, no como para Podemos que se tienen que inventar que son moderados de toda la vida. Albert Rivera estaba ahí con su discurso aseado cuando Podemos intentó salirse de posturas más radicales para pillar diputados. Última ventaja, nada despreciable, para este Ciudadanos, que ha impulsado determinadas fortunas, Albert Rivera (se vio con Évole otra vez) no necesita leer lo que dice, como Pedro Sánchez. Sabe improvisar y también es guapo. Unas elecciones fascinantes. Lo que el debate dejó claro, con esos cinco millones de audiencia, es que España ya no es un sistema binario (PP-PSOE).