Lo normal


Bueno, ya casi está. Mañana vota Cataluña y sabremos algo. Quizá no mucho. Pero, al menos, la tortura de estos días bajará de intensidad o empeorará hasta la locura. Hay dos cosas que Artur Mas ha conseguido plenamente con la ayuda inestimable del Gobierno y de los medios de Madrid. Y las dos eran muy difíciles. Primero, los votantes votarán con mentalidad de plebiscito, aunque técnicamente se trate de elegir un Parlamento autonómico. Segundo, la cuestión catalana ha adquirido carácter internacional, algo que el independentismo buscaba con muy poco éxito hasta que Madrid hizo hablar a Obama, a Junker? a todo el mundo. Con el agravante apuntado por muchos expertos: al tratarse de un asunto que envuelve emociones y pasiones fuertes -patriotismo y miedo, amor y odio-, las declaraciones internacionales contrarias se perciben como agresiones que ayudan a cerrar filas y a subrayar el miedo que manifiesta Madrid al jugar tales bazas. Hasta aquí, 2-0 para Mas.

Pero mañana sabremos si las urnas confirman las encuestas y cómo queda el marcador. Esa es otra. Como las empresas de sondeos se apoyan en una metodología de llamadas a teléfonos fijos, y estos tienen un uso marginal o han desaparecido, se produce un sesgo difícil de corregir. Lo que ya se ha visto en Gran Bretaña con Cameron se complica en el caso catalán por otras distorsiones: porque se vota un Parlamento como si se votara un referendo y porque el voto oculto, debido a la tensión social, tiende a dispararse. La encuesta definitiva, dice el tópico, será mañana. Ojalá, pase lo que pase, el lunes vuelva la normalidad: sin rencores, sin intentar recuperar por otras vías lo que los votantes hayan negado a cada cual.

@pacosanchez

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