El monorraíl de «Los Simpson» y la independencia de Cataluña

César Rodríguez Pérez
César Rodríguez JUEGO DE TRONOS

OPINIÓN

Tal vez el mejor capítulo de la larga historia de Los Simpson es el del monorraíl. Aquel en el que un pícaro embauca a los habitantes de Springfield para gastarse unos millones en una extraordinaria e innecesaria infraestructura de transporte público.

El timador, un conseguidor llamado Lyle Lanley, seduce a la incauta masa con una sugestiva canción. Todos, salvo la sensata Marge, que propone emplear el dinero en arreglar la maltrecha calle principal, acaban aceptando entusiasmados la estafa cantando a coro «monorraíl, monorraíl».

Misma música, pero distinta letra llevan escuchando varios años los ciudadanos de Cataluña que no son/eran independentistas, aquellos cuyo voto no depende del sentimiento o de la ideología, sino de elementos objetivos como la estabilidad económica o la seguridad jurídica. Mas y sus mosqueteros intentaron seducir a este colectivo con una lista de reproducción de dos temas: uno tipo Pimpinela, titulado «España nos roba»; el otro, una fantasía con ritmo de bolero, «No pasa nada, decimos adiós a España, pero seguiremos en Europa». Estaa alegre tonada sonó y sonó hasta que hizo su aparición en la escena electoral un «triple hit»: los implacables datos de Borrell y Cía, la carismática voz de Obama y el zas definitivo, en toda la boca, de Bruselas.