Una privilegiada

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

Cuando un hombre que acaba de salir de la ducha te dice «eres una privilegiada» lo recomendable es echarse a correr. Es cierto que ese hombre, Pablo, tenía una cámara delante, hablaba con una periodista y parecería referirse a su melena, pero la frase le quedó tan impertinente como las que pronuncian los señores que solo son capaces de gustarse a sí mismos y que de vez en cuando te hacen el favor de complacerte.

Es posible que este hombre hablase de su melena, que aún así es un poco extraño concederle poderes tan extraordinarios a una melena, a no ser que te llames Sansón, pero es que pasaron las horas y dijo de Artur Mas: «Le vamos a dar sexo, le vamos a dar látigo», que es otra forma de decir «eres un privilegiado» porque, querido Artur, te voy a dar lo tuyo y ya verás lo que vale un peine. 

Un rato después, otra periodista se imaginó en su piso en una noche de estreno y cometió el error de despreciar en público la coreografía amatoria de este hombre, sin recordar que hay un tipo de señores que tienden a fibrilar cuando en lugar de estremecer provocan dudas.

Fanfarrón, le aclaró a la comentarista: «Tuvo que ser un polvazo», con lo que queda demostrado que la frase inicial, la de «eres una privilegiada», quizás quería decir lo que parecía.

Que conste que no podemos enfadarnos. Él avisó.

Hace un tiempo, cuando apareció en nuestras vidas, lo advirtió: «Soy un militante, no un macho alfa», que ya sabemos que las excusas no pedidas tienden a ser acusaciones manifiestas. 

Cuando un hombre presume de sexo suena a desesperación.