Oliver vive

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

No dejan de salir los últimos artículos que escribió el doctor Oliver Sacks, todos ellos ellos llevan la firma de su corazón, que era una esponja. Oliver Sacks fue el médico que sorprendió primero al mundo lector cuando empezó a publicar con una sensibilidad extraordinaria los casos de sus enfermos (El hombre que confundió a su mujer con un sombrero o Veo una voz) y luego se convirtió una figura mundial cuando Despertares se hizo película con el rostro de Robin Williams y Robert de Niro. Era el año 90. Hollywood es lo que tiene. Pero Oliver Sacks volvió a sacudir el planeta cuando explicó en febrero que tenía cáncer en The New York Times y que su vida pasaba a contarse en meses. Meses que dedicó todo lo que pudo a no perder ni un segundo de los que pisaba, mientras le durase la dignidad. Otra vez el doctor se convirtió en el profesor que también fue. Un profesor de vida y un doctor que habló claro de las enfermedades mentales de las que se ocupó. Los enfermos mentales están estigmatizados y Sacks quiso darle la vuelta a una tontería que solo les hace sufrir dos veces. A veces escribiendo él mismo. Otras citando con agudeza por ejemplo a John Donne: «No solo sufrimos de forma pasiva. También lo hacemos de manera activa. Somos en ocasiones nuestros propios verdugos». Sacks quiso marcharse como un señor. «La experiencia, una vida rica en recuerdos, es lo que nos hace despedirnos en paz con nosotros mismos». Todavía disfrutaremos de la autobiografía que dejó escrita y que aparecerá en España en noviembre. Sacks nunca dejó de dar la cara. Que nadie le borre la sonrisa.