Turismo de catástrofe

Laureano López
Laureano López EL ENFOQUE

OPINIÓN

17 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Está documentado que la catástrofe es muchas veces la antesala del turismo de catástrofe. El morbo y el interés histórico que habita en la naturaleza humana ha convertido ciudades como Nueva Orleans, arrasada por el Katrina, o los campos del Brabante, donde miles de franceses, ingleses y prusianos cayeron antes de lo que dictan las leyes de la biología, en imán de turistas y estudiosos. En Galicia, la mayor catástrofe reciente no es producto de la naturaleza, ni de la guerra. Solo un bromista pudo bautizar el horror Gaiás como Ciudad de la Cultura. Allí, inevitablemente uno se pregunta, ¿dónde está la ciudad?, ¿dónde la cultura?, ¿dónde los visitantes ávidos de morbo, o de historia, o de ocio? Todo aquí, hasta la última losa, rezuma bochorno, corrupción, desasosiego. El Gaiás no mueve ni a la curiosidad trágica. He aquí una imagen de nuestro Detroit sin el glorioso pasado de Detroit: un obrero escalando la morgue de baldosas inútiles, este inanimado elefante blanco. Así lo bautizó la revista Time en su repaso a las plusmarcas mundiales del despilfarro. Ahora, al Gaiás le pondrán parches de césped y agua. Será el camposanto más grande de Galicia. Falta una lápida que lo explique todo: «Aquí yacen, víctimas del delirio gubernamental, más de 300 millones de euros del dinero de todos». Nuestro (patético) Waterloo.