Cariñitos y achuchones


Tampoco pueden quejarse. No les arreglamos el problema pero los comprendemos, compadecemos y llenamos de halagos, cariñitos y achuchones. Bastante hacemos con ser comprensivos con ellos y animarlos a que sigan en la faena porque los tiempos son malos para todos y ya vendrá la primavera. Hay que resistir que, como dice Rajoy, lo peor ya pasó.

Si los productores lácteos gallegos fueran franceses no tendrían problemas de subsistencia, porque allí las administraciones se encargan de solucionárselos mientras ellos se entretienen asfaltando las carreteras con leche de nuestras vacas. Pero hay que comprender que tampoco es lo mismo vivir en las paradisíacas praderas de Lalín que hacerlo en plena Poitou-Charentes francesa. No todo van a ser ventajas y así, mientras allí los mandamases suben el precio a los productores, aquí se encogen de hombros y dicen no tener capacidad para hacerlo..

Deberían nuestros gobernantes celebrar unos seminarios explicando por Galicia adelante los diferentes tipos de europeos que existen. Y los privilegios y derechos en las distintas Europas. Sería muy interesante porque así quizás comprenderían nuestros ganaderos por qué unos sí pueden y otros no. Pero en vez de eso se dedican a hacer lo único que saben hacer; arrugarse y echar mano al monedero de todos para dar ayudas. Que es lo que hacen los que creen que todo se soluciona con unas monedas cuando los problemas hay que afrontarlos con decisión y autoridad. Que para eso están ahí.

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