Una mala noticia


Con razón Felipe VI le confesó al cántabro Revilla que el proceso de Cataluña, con Mas al frente, es absolutamente irreconducible. Y eso que se desconocía la elección de García Albiol como candidato popular; porque la opción del PP, conocida ayer, de frente a la confrontación más confrontación, no hace más que radicalizar aún más, si es posible, el proceso de desencuentro y desvarío al que tenemos la desdicha de asistir. Nadie parece apostar por una solución negociada.

García Albiol es un mal candidato. Por su trayectoria plagada de incidentes, por su muy dudoso sentido democrático y por su radicalización frente a la necesidad de posturas dialogantes. No parece que García Albiol venga para aportar diálogo y sí para recuperar el estilo bronco y ordinario que le caracteriza. Un primer y precipitado análisis podría indicarnos que los populares entregan las elecciones catalanas y se rinden. Pero el examen que hayan hecho en Génova puede ser bien diferente. Ya que es difícil posicionarse en el centro derecha, por la presencia de Ciudadanos y por los errores cometidos, busquemos quedarnos con los votos más radicales. Y, sobre todo, ya que es imposible llegar a un acuerdo y hacer entrar en razones a Mas, combatamos su radicalismo con la dureza e intransigencia que aporta Albiol. Frente al sectarismo, extremismo y frente al reto pendenciero, la refriega.

Como estrategia electoral puede tener su explicación. Pero para quienes sostenemos que hay que agotar todas las vías de diálogo y negociación, la presencia de García Albiol es un fracaso. Un estrepitoso fracaso democrático. Porque va a aportar tan poca sensatez como aporta Mas.

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