¿Incluía la nueva política insistentemente prometida contratar a familiares u otras personas próximas en el minuto dos de tocar poder municipal? ¿No son las explicaciones que han dado los protagonistas de esas contrataciones muy similares a las que no estimaban suficientes cuando eran la respuesta a sus acusaciones por contrataciones supuestamente irregulares?
¿Concuerda con los valores de la nueva política convocar una plaza de responsable de comunicación sin exigir titulación específica y valorando, en cambio, el compromiso político con el grupo municipal de Ganemos Córdoba? ¿Se busca al más preparado o al más afín? ¿No fue eso lo que tanto criticaron a los que llaman partidos de la casta?
¿Puede extrañar a quienes hicieron bandera de la exigencia de dimisión a políticos imputados que ahora les exijan que dimita una concejala madrileña imputada?
¿Es un signo de los nuevos tiempos convocar primarias para el Congreso en lista única para toda España y que sea el candidato quien elija la provincia por la que desee presentarse? ¿El derecho a decidir es del candidato o de los ciudadanos? ¿Tratar de fichar a personajes conocidos ofreciendo directamente puestos en las listas electorales es propio de la nueva o de la vieja política? ¿Es una muestra de la nueva política abandonar el pleno del Parlamento Europeo para coger un avión a Madrid y no participar en la votación de propuestas sobre derechos humanos?
¿Hay lugar donde más destaque una mota de polvo que en casa de quien se pasa el día exigiendo limpieza a los demás? ¿A alguien puede extrañar que desde otros ámbitos de la política sigan con lupa a quienes anunciaron repetidamente que cuando les encomendasen la responsabilidad de regir la casa común levantarían alfombras, abrirían puertas y ventanas y la harían brillar como nunca soñaron sus oscuros y oscurantistas responsables anteriores?