Cuanto más me desnudo

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

12 jul 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Lo peor de la chabacana afirmación que esta semana hizo famoso al alcalde de Granada no es el machismo tabernario que destila, sino su trasnochado sentido de la elegancia. José Torres Hurtado sustenta su consideración del charme en mujeres desnudas y hombres abrigados, lo que llevado a la hipérbole que él quizás no buscó sugiere una escena casi orgiástica de bambinas que corretean en cueros mientras los señores desahogan sus pajaritas. Claro que no hay que fusilar al alcalde por compartir una visión tan sofisticada del glamur, pero el resorte que le salta cuando lo hace lo emparenta con todo lo que aspiramos a dejar de ser. Torres se confesó ante un grupo de jóvenes agasajados por el ayuntamiento por tener los mejores currículos académicos de la temporada, lo que todavía hace brillar más su inmensa torpeza. Las cabezas mejor pertrechadas del futuro se dieron de bruces con una antigualla de las que provocan repelús.

Hace un tiempo, cuando la Constitución del 78 cumplió 18 años, aquel portavoz que tenía el PP y que todavía aletea por los platós de televisión, proclamó que si la Carta Magna fuera una mujer se pondría de largo y si fuera un hombre iría a votar. Miguel Ángel Rodríguez sigue teniendo tribunas desde las que pontificar y que acaban siendo los testigos de su ignorancia, pero veinte años después la raíz de tanta estupidez sigue amarrada a tierra y esparciendo sus cochambrosas semillas. No se trata de lanzar a la inquisición feminista contra todo el que diga una chorrada de este porte; se trata de aspirar a un mundo mejor. Llámenme loca.