Hoy comienza la segunda fase de la operación de limpieza, con lavado, desinfección y ventilación incluidos. Porque los ayuntamientos que este sábado se constituyen en toda España tienen cuatro años para demostrar que otra política municipal es posible y que la proximidad al ciudadano ha de traducirse en un hecho real que satisfaga a quien ha decidido ese cambio. No solo consiste en cambiar las caras.
Los ayuntamientos han sido el germen de la corrupción, el nepotismo, el caciquismo, el despilfarro y los excesos. Muchos ayuntamientos de este país han cobijado imputados, condenados, sospechosos y grandes especialistas en el trilerismo, y no han reparado en gastar lo que no teníamos, ni en anteponer los guateques a las necesidades. Los escondites de enriquecimientos tan urgentes como sospechosos y de todo tipo de tráfico de influencias han sido los consistorios que hoy se cambian. Fueron la cuna de Pokémon, Pikachu, Púnica, Orquesta, Gürtel y demás familia.
El 24M decidió que el PP pierda gran parte de su hegemonía municipal; que el PSOE no esté para muchas fiestas y que los recién llegados pasen a formar parte de nuestras vidas. Y eso trae consigo no solo un nuevo escenario del municipalismo, que sería ridículo entenderlo nada más que así, sino la exigencia de un cambio en las formas y en el fondo; una convivencia democrática y gestión cristalina; un respeto por quienes con su esfuerzo mantienen las instituciones y un fin del expolio y los tejemanejes. A partir de hoy tienen que acabarse los privilegios, las arrogancias y los abusos.