Tres en uno

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

09 jun 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Tres títulos resumidos en el más importante de clubes: la Champions. El Barcelona aplica casi el rodillo en el siglo XXI. En nueve años cuatro veces campeón. Un ciclo bestial en el torneo más difícil. Un ciclo que empezó con Ronaldinho, siguió con Pep y ya nunca se separó de Messi. Tres estrellas resumidas en una: en ese Messi que ha decidido dar un paso atrás que, en realidad, es un paso adelante. Ahora es delantero, extremo, centrocampista, media punta, lo que le da la gana. Así son los genios. Hacen suyo lo que vieron o lo que intuyen de otros artistas anteriores y lo mejoran. En la bota de Messi sigue viviendo el tipo que regatea como Juanele, inventa como Mágico González y culmina como Romario, sobrado. Pero, además, ahora en esa bota habitan los cambios de juego espectaculares que solo Schuster era capaz de ver y de hacer poniéndosela en el pie a su compañero al otro lado del campo. Y así tres a uno terminó la final. No sé si fue marcar tan rápido, un gol increíble que mezcló el toque de la España mítica con la quinta velocidad y al primer pase que le ha contagiado Luis Enrique a este Barça. No fue un gol. Fue un resumen de así es el fútbol cuando se sueña o se es niño. Ese tanto lastró al Barça, que se vio muy superior. Y bajó demasiado el ritmo. Enfrente una Juve con un oficio increíble. Se complicaron las cosas por culpa de una media justa y de la desastrosa defensa del Barça, que regala ocasiones como una oenegé. Y eso que Piqué ha mejorado. Pero los tres de arriba devolvieron el sentido común de un título que les correspondía. El Barça es superior a la Juve. De Messi, astifino, no hay más que decir. Neymar coronó un partido muy bueno. Mezcla electricidad y fantasía. Claro que fue penalti. Pero el Barça hubiese remontado. Cuando los tres de arriba y el caballero de La Mancha, Iniesta, se ponen estupendos hasta puede parecer que la crisis es una pesadilla. El fútbol es opio. Pero quién no necesita olvidar. El sitio de mi recreo.