Artes marciales para niñas


Leo en Facebook que la lectura convierte a las niñas en mujeres más fuertes y comento en esta red social esta sentencia pedagógica que, en principio, está bien porque no es el momento de debatir que hay libros cuya lectura podría atrofiar el cerebro de las niñas. Pero aceptemos que las niñas leen y se hacen más fuertes.

Obviamente, esta fortaleza será intelectual pero no influirá sustancialmente en su fortaleza física.

Si queremos que las niñas sean fuertes y, por supuesto, los niños también, lo realmente recomendable es que se inscriban en algún curso de artes marciales, que les va a dar seguridad física y, por añadidura, seguridad psicológica.

Tres o cuatro años, por ejemplo, de clases de kárate en el colegio convierten a una niña físicamente tímida en una niña que se atreve a plantar cara a niñas y a niños.

Un deporte suplementario -por ejemplo, baloncesto, donde incluso nunca falta algún entrenador sabio que les enseña a las niñas a poner zancadillas porque el exceso de bondad no es bueno en ninguna edad de la vida- remata la educación física tan necesaria en una sociedad en la que los niveles de violencia de género alcanzan cifras auténticamente espeluznantes. Que, sin salir de España, donde cada semana es asesinada una mujer y ciento veinte mil mujeres, presentan anualmente denuncias por malos tratos, demuestra que la enseñanza de artes marciales en los colegios es de primera necesidad.

Y después, claro está, vienen las buenas lecturas.

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