El manifiesto de Gabilondo


Ángel Gabilondo, candidato socialista a la presidencia de la Comunidad de Madrid, reunió en el Círculo de Bellas Artes a 300 personalidades del mundo de la cultura que abarrotaron el salón de actos que lleva el nombre de Fernando de Rojas, el autor de La Celestina. Esta obra de Rojas -a la que, por cierto, pone a parir en su excelente libro Cuadernos de un escritor Somerset Maugham, quizá porque le desesperaba no saber si era una novela en prosa o una pieza teatral- nos es útil para hacernos esta pregunta: ¿hasta dónde debe llegar la inguinal asistencia pública? Ángel Gabilondo, ya predestinado por su nombre de pila para ser un hombre prudente y honesto, declaró ante sus seguidores, que han firmado el manifiesto Sí a Gabilondo, que desearía ser el presidente de los servicios sociales. Por tanto, se sitúa en el polo opuesto de Esperanza Aguirre, presidenta del PP madrileño y candidata al Ayuntamiento de la corte y villa, que está indignada porque los mendigos destrozan la imagen de las calles de la capital y está decidida a sacarlos de las vías públicas para impulsar el turismo. También Gabilondo prometió que, si llega a gobernar, habrá una Consejería de Cultura -que ahora comparte cartera con Empleo y Turismo- y recordó que la Comunidad de Madrid cuenta con 25.000 empresas relacionadas con esta actividad. Gabilondo, en sus días de ministro de Educación, con Zapatero, estuvo a punto de lograr un pacto con el Partido Popular para la reforma de la enseñanza. Es, pues, un genio de la negociación.

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