La vicecrisis de los símbolos nacionales

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

02 may 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Manifestaciones del Primero de Mayo en ochenta ciudades, dicen los sindicatos. Participación descriptible, porque la gente de las grandes urbes prefirió manifestarse en las playas. Personaje nuevo tras las pancartas, Pablo Manuel Iglesias, que ignoro si se estrenó en estas lides, pero fue el más buscado por el divorcio de Monedero. Me dio la impresión de que las concentraciones más airadas fueron las de Galicia. Fondo de discursos, la réplica al optimismo de Rajoy sobre el estado de felicidad económica del Gobierno. Y lo mismo, en el lema oficial: «Así no salimos de la crisis», «Así non saímos da crise». España de los salarios contra España de las estadísticas, podríamos decir.

Y un detalle político. He mirado todas las imágenes posibles en la televisión y en las páginas webs de los diarios buscando la bandera española y tuve mala suerte: no he visto ninguna. ¿Es que hay obligación de sacar la enseña nacional en las concentraciones populares? No, ninguna obligación; pero tampoco la hay de sacar banderas republicanas o autonómicas, y estas sí estaban y sí están en todas las protestas, aunque también con un matiz: en Cataluña sacan la estelada, que es la independentista que allí ponen en los balcones de las casas, y en Galicia solo he visto la estreleira.

No es ninguna novedad. Ocurre en la inmensa mayoría de las protestas en la calle. Solo se ve el color rojo y gualdo en los actos de masas de la derecha, en las protestas contra el aborto, en las banderolas de fiestas de los pueblos y, naturalmente, en los lugares donde se reúnen más de cuatro militares. En los actos convocados por la izquierda, me temo lo peor: que quien tenga la ocurrencia de presentarse con una enseña nacional será desalojado entre gritos de «fascista». Compárese con los Primeros de Mayo de otros países, y encontraremos las enseñas nacionales conviviendo perfectamente con las sindicales. Distintas formas de entender el patriotismo.

No trato de hacer una disquisición histórica sobre las razones de este repudio, porque son conocidas de todos. Solo anoto que a todas las crisis que padece este país hay que añadir la crisis de los símbolos. Si ustedes lo prefieren, la vicecrisis de los símbolos que pronto veremos y oiremos en la final de la Copa del Rey para mantener la tradición.

Ni lo lamento ni lo condeno: el pueblo se expresa como quiere. Solamente lo anoto, porque algo falla en la cohesión de un país cuando el himno y la bandera son marginados o provocan exclusiones. Algo falla en el sentimiento nacional cuando los símbolos nacionalistas son exhibidos con orgullo y los nacionales ocultados con vergüenza. Algo falla, y creo que es la identidad nacional. A lo peor no es tan vicecrisis.