Juan sin tierra


Hoy toca Juan Goytisolo. Ferlosiano, el título de Juan sin tierra ha sido el más habitual al referirse al nuevo premio Cervantes. Cervantino, motivo por el cual también pisa hoy Alcalá, Juan Goytisolo es de escritura sólida, aunque escorada. Él no lo reconocería nunca, pues siempre dice que su mayor república es no pertenecer a ninguna bandería. Siempre se declara autor extramuros. Y esa circunstancia fugitiva, itinerante, la reclama en su primer tomo de memorias, Coto vedado: «Castellano en Cataluña, afrancesado en España, español en Francia, latino en Norteamérica, nesrani en Marruecos y moro en todas partes, no tardaría en volverme a consecuencia de mi nomadeo y viajes en ese raro espécimen de escritor no reivindicado por nadie, ajeno y reacio a agrupaciones y categorías». Tanto Coto vedado, como su segundo tomo de memorias, En los reinos de taifa, valdrían ya por toda una obra. Homosexual que supo lo que es amar a una mujer, con Monique, el nuevo Cervantes siempre se ha reconocido más Quijote que Sancho. Aunque quien haya leído el Quijote sabe bien que uno de los rasgos geniales de la obra es que Cervantes humanizó hasta el tuétano a sus dos protagonistas de tal manera que, como en la vida misma, a veces Quijote habla como Sancho, y al revés. Nada es fijo. Somos espejismos. Como el espejismo de Marrakech, donde Juan Goytisolo encontró lo más parecido a un hogar.

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