Rajoy, única alternativa en el PP

OPINIÓN

13 abr 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

En la Junta Directiva Nacional del PP Rajoy ha reiterado que va a ser el candidato para revalidar la presidencia del Gobierno. Si hubiese alguna duda, quedó zanjada, sin que nadie interviniese tampoco sobre el resto del discurso. Sin embargo, en la presentación de un libro en Madrid tuve oportunidad de hablar con personas que han tenido relevancia en el PP, que no descartaban la conveniencia de un relevo al actual presidente que pudiese conectar mejor con el electorado. Sin ser conocedor de las interioridades del PP, entiendo que ni hay tiempo para el recambio, ni es notorio que actualmente dentro de él exista alguna alternativa. Las promociones que se hacen en medios de Madrid o por columnistas que desde ahí escriben valdrán, si acaso, para el futuro de los promovidos, dependiendo del resultado de las elecciones generales. No reúnen las condiciones de liderazgo nacional que aquella circunstancia extraordinaria exigiría. La dinámica del PP ha llevado a que solo Rajoy se encuentre disponible para esa responsabilidad.

El cálculo es patente. Se parte de ser el partido más votado en las elecciones generales. Aunque no se repita la improbable mayoría absoluta, sería suficiente con una relativa para alcanzar la presidencia del Gobierno en una segunda votación en el Congreso, siempre que se produzca la abstención suficiente de otra u otras fuerzas allí representadas. Para conseguirlo será necesario algún acuerdo. Ha sido lo normal hasta ahora, y se comprobará en las elecciones autonómicas y municipales. El problema es con quién. Ciudadanos sería un aliado asequible y podría ser un rival inesperado. No habría que descartar la hipótesis, por inverosímil que parezca, de que todas las fuerzas políticas votasen en contra de la investidura de Rajoy en la segunda vuelta, con el embrollo que, como mínimo, se ocasionaría.

Así las cosas, se comprenden los esfuerzos del PP por mantener el mayor número posible de sus electores. El «nosotros o el caos» ya no es suficiente. Los cabreados tienen su opción fuera. Los desencantados de centro izquierda pueden encontrarla en Ciudadanos, que se está nutriendo de UPyD. Quizá en Galicia tengan más dificultad con las declaraciones sobre el AVE, después mitigadas. Un error aparentemente innecesario que, en realidad, responde a la prioridad táctica que otorga a Cataluña. El problema del PP se centra en el electorado habitual que está descontento y en casos lo ha demostrado con manifestaciones públicas. Ciudadanos no es un obstáculo ideológico para el trasvase del voto.

Se habla de autocrítica, que no se circunscribe a la financiación del PP. Ha habido errores, que se han corregido sin reconocerlos, como las tasas judiciales. Otros no se reconocen de cara, pero los intentos de enmendarlos los delata. Queda fiarlo todo a la mejoría económica, a cuyo palo mayor se ha agarrado Rajoy, recordando a los ciudadanos que quieran escucharle de dónde salimos y adónde podríamos volver si no se le vota.