El mundo VUCA

Fernando González Laxe
Fernando González Laxe FIRMA INVITADA

OPINIÓN

06 abr 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

En la mayor parte de los organigramas centrales de los gobiernos y de las grandes empresas multinacionales existe una célula de estrategia y de prospectiva. El objetivo de la misma se centra en dilucidar cuáles pueden ser los escenarios de futuro y como preparar las respuestas para afrontarlos. Es decir, se exigen dos notas singulares: análisis y anticipación. La evaluación de los últimos acontecimientos mundiales tras la guerra fría, tales como la desaparición de la Unión Soviética; la caída del muro de Berlín; el 11-S; las burbujas punto.com y las financieras; la bancarrota de algunos países europeos; la crisis de valores actual, etcétera, supusieron una quiebra dentro de los postulados manejados hasta el momento. Y como corolario se puede afirmar que no se supieron afrontar los desajustes en los aspectos económicos, militares, financieros, comerciales, tecnológicos... y se ha mostrado que el mundo es mucho más complicado en todos los sentidos. Antes, los análisis estaban basados, mayoritariamente, en los diagramas DAFO, en donde se situaban las debilidades, las amenazas, las fortalezas y las oportunidades. Dicha concepción descriptiva y analítica permitía descifrar los puntos fuertes y los débiles; así como proporcionar herramientas para lograr un mejor posicionamiento diferente ante los rivales, lo que Porter definió como la estrategia competitiva de las naciones. En la actualidad, los nuevos estrategas, tal y como se expuso recientemente en la revista Harvard Business Review, han sustituido el DAFO por una nueva concepción, llamada VUCA. Es el acrónimo en inglés correspondiente a Volatility, Uncertainity, Complexity, y Ambiguity. Con estos cuatro elementos sustantivos se explica la actual coyuntura mundial y la mayor parte de las cuestiones nacionales. El VUCA, creada en el US Army War Collegue en los años noventa del pasado siglo, se usa en el ámbito de la estrategia. Se parte de una matriz de dos ejes: el conocimiento y la predictibilidad. A partir de ahí se van contraponiendo respuestas y soluciones a los elementos críticos. Se busca alcanzar un punto óptimo entre las ideas opuestas y las prioridades conflictivas. Y para ello es preciso contar con una eficiente organización, un buen desarrollo de la innovación, y una alta disposición para afrontar el futuro. El sistema VUCA describe retos del mundo actual de la siguiente forma. En primer término, respecto a la volatilidad, donde se supone que el reto es inesperado, inestable y de duración desconocida, se le plantea una alternativa, la visión; es decir, poseer un enfoque sólido y abundante talento para estar preparado cuando sucedan acontecimientos inesperados. En segundo lugar, en referencia a la incertidumbre, por la que desconocemos las causas y los efectos, y en donde los cambios no son seguros, le presentamos como contrapunto, el conocimiento y el potenciamiento de redes internas. El tercer nivel viene definido por la complejidad, en la que existen y se contabilizan muchas variables y conexiones entre ellas que dificultan una comprensión completa. Entonces, proponemos la claridad o la forma de desarrollar especialistas que sepan gestionar dicha complejidad.

Finalmente, en cuarto lugar, a la ambigüedad, definida por la escasa comprensión de las relaciones causales y en donde «no sabemos lo que no sabemos», le desarrollamos la agilidad, en la que lanzamos nuevas hipótesis aprendiendo de sus lecciones. Las claves están, por lo tanto, no solo en el enfoque de cómo estimar los escenarios, sino también en cómo poder definir los liderazgos. En el mundo VUCA se estima, según Harish Manwani, presidente de Unilever Hindustán, la necesidad de contar con anticipación y agilidad (esto es, poseer perspectiva de medio-largo plazo y agilidad para afrontar y resolver situaciones que se generen).

Ello exige definir la centralidad de la decisiones en los ciudadanos (procurando que sean el eje de las tomas de decisión). Asimismo, resulta necesario pensar en lo local (cerca del ciudadano) y actuar en clave global. Y, finalmente, lograr atraer al mejor talento, desarrollando la capacidad de atraer, seducir y fidelizar al mejor talento para desarrollar sinergias, compartiendo una visión común y un verdadero programa de futuro. Quizás esta nueva concepción nos elimine la ansiedad, la pereza y los escenarios de irrealidad. Pero, antes habrá que probarla, ¿no creen?