A tarde do 6 de xullo de 1976 as cámaras de TVE gravaban na casa de Adolfo Suárez o seu primeiro discurso como presidente do Goberno, para emitilo no Telediario da noite. Diferenciábase así de Arias Navarro, que sempre falara no despacho; despois faríao ao recoñecer a importancia do rei no proceso de transición á democracia, mencionar minimamente a Franco, outorgar á sociedade española protagonismo no cambio e pedirlle colaboración e xenerosidade para conseguilo. Súarez resultou un gran comunicador:
-El Gobierno que voy a presidir no representa opciones de partido, sino que se constituirá en gestor legítimo para establecer un juego político abierto a todos. La meta última es muy concreta: que los Gobiernos de futuro sean el resultado de la libre voluntad de la mayoría de los españoles. La confianza que me animó a aceptar esta grave responsabilidad que he asumido radica en el propósito de que la iniciativa del Gobierno sea el reflejo puntual y auténtico de la voluntad popular. Una fórmula ya clásica, gobernar con el consentimiento de los gobernados.
Osorio viuno con Antonio Garrigues, ministro dimisionario, quen comentou:
-Realmente esto no es lo que nos habían dicho que iba a pasar.