Y ahora que venga Miley


En Oseira paraba mucho Graham Greene, santo bebedor y católico impenitente que se dejaba caer por el monasterio cisterciense junto a su amigo, el sabio sacerdote Leopoldo Durán, que en cierta medida inspiró su Monseñor Quijote como O?Connor fue el padre Brown de Chesterton, otro escritor británico al que le gustaba jugar a la contra sacando a un cura bondadoso en sus novelas de detectives.

Lo de Greene ya es parte de la leyenda oficial de Oseira, que incluye, entre sus mitos oficiosos, la estancia en el convento de nada menos que Syd Barrett, uno de los fundadores de Pink Floyd, del que cuentan que donó al bar del pueblo un vinilo de la banda.

Y después de Greene y Barrett lo suyo era traer a Alejandro Sanz, al que le han prestado Oseira como plató para grabar allí su nuevo clip, Un zombi a la intemperie. El zombi lo pone Alejandro Sanz, y la intemperie, Galicia, que por algo ha aflojado la Diputación de Ourense 4.750 euros, todo un chollo comparado con los 302.500 pavos que nos ha costado lo de Enrique Iglesias en Carboeiro.

Ahora que ya hemos visto a Alejandro Sanz haciéndole arrumacos a Marta Etura en las celdas de Oseira e incluso a Iglesias y sus colegas magreándose entre los muros de Carboeiro, me temo que lo próximo en este sorprendente reciclaje de los templos que han montado los políticos autóctonos es traer a Miley Cyrus -esa joven algo desnortada antes llamada Hannah Montana- y subirla al botafumeiro de la catedral de Santiago. No es lo mismo que la bola de demolición a la que se encaramaba en su último vídeo, pero puede dar mucho juego y, total, como dicen nuestros amados líderes, lo que importa no es el patrimonio o la cultura, sino el «impacto», que es una forma fina de decir que la arquitectura y la historia están muy bien, pero aquí lo único que vale es sumar clics en YouTube y listo. Si el realizador es osado -un Lars von Trier de clausura o así- hasta podría intercalar las imágenes del electricista llevándose bajo la chupa el Códice Calixtino, para animar el guion, y Miley podría llegar en helicóptero al Desván de los Monjes (lo que venía siendo Sobrado dos Monxes hasta que el conselleiro tuneó el topónimo), para rodar un largo plano secuencia con los lugareños de improvisados figurantes.

Esta tendencia natural a la trapallada ya la explicaron mucho mejor los de Siniestro Total, que como son de la casa no graban vídeos en los cenobios:

-Somos seres racionales. De los que toman raciones en los bares.

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