El palo del «selfie» y el sacho

Javier Guitián
Javier Guitián EN OCASIONES VEO GRELOS

OPINIÓN

01 mar 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

«Es similar a un bastón, pero en uno de sus extremos se coloca un teléfono móvil o una cámara de fotos. Es el palo del selfie, un soporte extensible que facilita a las personas hacerse las famosas auto fotos y que ha sido uno de los grandes inventos de 2014». No sé si a los lectores la lectura de este texto publicado en la prensa les producirá la misma sensación que a mí, pero mal andan las cosas si uno de los mejores inventos del pasado año es un palo, aunque lo diga la prestigiosa revista Time.

Para empezar, se ha atribuido el invento a un turista canadiense, cuando todo el mundo sabe que fue el inspector Gadget, pero vayamos al asunto. Según parece, el presunto inventor tuvo la idea en el año 2002, cuando estando de vacaciones en Florencia con su hija, reflexionó sobre un dilema común: ¿Cómo hacernos un autorretrato sin dejar la cámara a un desconocido? Sin duda una cuestión vital. El invento no fue un éxito inmediato, más bien al contrario, se consideró un objeto inútil, pero hace un par de años todo cambió y «el selfie se convirtió en tendencia».

Antes los turistas se acercaban amablemente para pedirnos que les hiciéramos una fotografía y, en algún caso, de ahí podía surgir una conversación o una incipiente relación. Ahora todo el mundo circula amenazante con una barra de hierro, con lo que no sabes con que intenciones se acercan; debería estar prohibido. Por si esto fuera poco, los hay para Android y Apple, con disparador remoto y sin él, con trípode y fundas varias, con manual de instrucciones. ¿A dónde vamos a parar?

Para mí un invento revolucionario fueron las varas de avellano que los pastores usaban para el manejo de los rebaños. Rectas y esbeltas, cortadas en la menguante de enero, reflejaban la personalidad de quienes las portaban. Todavía hoy en muchas comarcas de Galicia nuestros paisanos preparan sus varas con esmero, que utilizan tanto con el ganado como en otras labores del campo.

La lógica evolución tecnológica llevo a colocar a las varas una lámina en su extremo que permitía trabajar el campo. Nace así otro gran invento, el sacho, una herramienta agrícola formada por una lámina ancha y gruesa, que se inserta en un mango de madera, que se emplea para labrar la tierra. Al igual que el palo del selfie, este permite el autosachado, lo cual es claramente más útil.

Podría seguir largo tiempo citándoles palos que han supuesto verdaderos avances para la humanidad, cosa que, sinceramente, yo no veo en el citado; piensen en la fregona o las tijeras de podar con mango. Estos inventos sí pasarán a la historia.

Pero volviendo al principio, no entiendo cuál es la utilidad del palo del selfie, salvo que nos encontremos ante una eventual pelea a mamporros. Creo que se trata de una moda absurda que, como se extienda mucho, nos creará problemas de reciclaje.

Pienso, muy al contrario, que el uso del palo de selfie es perjudicial para la salud; me explico. Hasta ahora nuestros conocidos nos contaban sus vacaciones a través de fotos de paisajes o monumentos, en las que, afortunadamente, no salían.

A partir de ahora, tendremos que ver la imagen de su cara sonriente en todas ellas, desde Eurodisney a la Torre de Pisa. ¡Es para liarse a palos!