Tasas extraviadas


Lo que nos faltaba para el duro. Cientos de miles de españoles que han abonado a costa de sangre, sudor y lágrimas las ignominiosas tasas judiciales asisten estupefactos al reconocimiento, por parte del Ministerio de Justicia y de la Agencia Tributaria, de la ignorancia sobre adónde han ido a parar los 500 millones recaudados. España ha dejado de ser parte de la vieja Europa. Cuando un ministro reconoce semejante caos, sin simultáneamente hacerse el harakiri, es que ya pertenecemos al mundo bananero. ¿Pero quién rige nuestros destinos? ¿Cómo es posible que se esfume semejante fortunón? O lo que todavía es peor. ¿Cómo es posible que se gestione tan pésimamente el dinero público en tiempos de semejante precariedad económica? Alberto Ruiz-Gallardón nos vendió la moto de que con la recaudación de las tasas se sufragaría, entre otras cosas, la Justicia gratuita, y ya ven. A contratar al Sherlock Holmes de turno para que siga la pista de lo generado por tan antidemocráticas tasas. Esas tasas que impiden que un débil económicamente acuda con garantías a los tribunales, debido a que se va a ver imposibilitado para solicitar la opinión de un órgano jurisdiccional de apelación. ¿Dónde están las tasas, ministro Catalá? Esperemos que no nos diga que en el fondo del mar, matarile, rile, rile.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
63 votos

Tasas extraviadas