El mar de los sargazos de Neruda

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Es el campeón mundial de los versos. No hay duda. Si hubiese un balón de Oro de las palabras, Pablo Neruda lo hubiese ganado siete veces, (las tres de Cristiano y las cuatro de Messi, todos él). Solo Mario Benedetti le hubiese podido quitar algún Balón de Oro de los poetas oficiales, para todos los públicos. Y es que, tal y como corren los tiempos, Neruda y Benedetti casi serían hoy casta de la lírica. Pero son imbatibles para los corazones familiares. Así es que la aparición de 21 poemas de Pablo Neruda y su edición son un acontecimiento. El libro incluye su letra menuda, como los pies menudos de su amada Matilde que dejaba una caligrafía también menuda sobre la arena. Son seis poemas para Matilde, en los que late la fiebre del corazón enamorado. Y los otros quince son como una colonia de sargazos en los que se engancha la hélice fértil de la facilidad de Neruda para hacer girar las palabras a su capricho. Los poemas fueron escritos al tun tun en pasajes de avión, en folletos de mano, algunos mecanografiados. La mayoría son descartes de última hora de libros importantes de Neruda. Pero es justa su publicación, porque en ellos late el poeta en todo su esplendor universal. Está el Neruda gigante, el poeta del sol como pan de oro. El hombre capaz de renombrarlo todo pero a ras de vida (Borges era un maestro de la enumeración, pero perfecto, a veces demasiado geométrico).

Este feixe de poemas, este Neruda resucitado, permite la reaparición fresca del genio y su ingenio. No es el tratado perfecto del primer amor (naufragio) de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, pero es Neruda pisando la luna y comiendo manzanas, una vez más. Late el corazón del niño como un pez fuera del agua.