Las raíces del fundamentalismo


¿Cómo alguien puede hablar del problema que plantean los creyentes radicales sin conocer ni interesarle lo que creen? Los fundamentalistas dicen seguir al pie de la letra los textos fundadores de su religión. Para Zizek, los fundamentalistas radicales, del tipo o pelaje que sean, son los únicos verdaderos creyentes; los demás son a su religión lo que la Coca-Cola light es a la original.

No estoy de acuerdo con el autor citado. Desde el punto de vista de la teología ortodoxa, los verdaderos creyentes son los que cumplen el espíritu de los textos y no los que se agarran a su literalidad. Además, los que dicen que siguen al pie de la letra su texto sagrado: Antiguo Testamento, Nuevo Testamento o Corán, siguen lo que ellos creen que dice; es decir, lo interpretan a su manera.

Es una obligación del buen musulmán hacer que todo el mundo haga parte de la umma, la comunidad de creyentes. Para ello, es necesario convertir a los que hoy son no creyentes o infieles. De estos, unos se convertirán por las buenas, otros obligados y los habrá que no solo no quieran convertirse, sino que se burlarán de su dios y de su religión. A estos últimos hay que declararlos enemigos y hacerles la guerra santa, yihad.

Para nosotros, es terrorismo, para los creyentes fundamentalistas es un deber. Una cosa es la religión oficial y ortodoxa, y otra la religión vivida. La ortodoxia está en los libros; la única religión que existe es la vivida. Hay quienes entregan su vida a los demás motivados por su fe, como los misioneros; hay quienes se dejan matar por confesar su fe, los mártires; y los que matan en nombre de Dios y siembran el terror, los yihadistas.

Querer analizar las raíces de lo que ha pasado en París estos días sin haber leído el Corán -la mayoría de los tertulianos de radio y televisión que estos días han tratado de hacerlo no lo ha leído jamás (se les nota al hablar y al leerlos)- es lo mismo que meterse a analizar la belleza literaria del texto original del Quijote sin saber castellano.

Con increpaciones, exabruptos y discursos calenturientos e incendiarios, el mundo no va a solucionar el problema que le están planteando los movimientos musulmanes radicales, aunque, sin duda, sirven a las víctimas para desahogarse (que no es poco). Los terroristas son islamistas, son creyentes, tienen fe; matan y siembran el terror en nombre de su Dios.

Mientras la inteligencia y los políticos occidentales no entiendan que la fe es importante y condiciona la vida del creyente, no comprenderán el problema. A no ser por casualidad, alguien que no entienda un problema no podrá solucionarlo.

Por Manuel Mandianes Antropólogo del CSIC, escritor y teólogo

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