Las franquicias del terror


Era lo que faltaba: una competición por liderar el terror. A Al Qaida le ha salido un potente competidor: el Estado Islámico. Además de las tropas regulares, que ya se nutren de unos tres mil europeos, sobre el terreno de partes de Siria e Irak, el Estado Islámico potencia a los lobos solitarios, a esos europeos que, ante la falta de futuro, se refugian en el extremismo y dan el peor paso: quemar su futuro y el de los que pillan delante. Qué más da si los dos hermanos que arrasaron el semanario eran de Al Qaida de Yemen. El final siempre es el daño. Interpretar del revés para traer el horror a nuestras vidas. En España sabemos demasiado de terrorismo. Lobos solitarios. Células de Al Qaida. La diferencia es importante para los servicios de seguridad. Pero no para las víctimas. Las víctimas son solo víctimas. Ver esas imágenes de la reunión de hace unos años de la redacción del semanario francés pone los pelos de punta. Oír cómo hablan y debaten en libertad y cómo bromean sobre que Francia es un paraíso para la libertad sobrecoge ahora que sabemos que todos han sido masacrados. Verlos con sus ganas de elegir la portada, sin más pretensión que curar la herida del fanatismo con humor. El sentido del humor que es a veces lo único que tiene sentido. Verlos tomando café y bromeando... En fin.

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Las franquicias del terror