La catedral de los Simpson

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

03 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Hoy que vivimos serializados, hoy que estamos en el mundo de las series, hoy que el ser humano trae de serie la serie: los Simpson y los veinticinco años que han hecho al mando (de la televisión) son la catedral. Fue un 17 de diciembre de 1989, hace un cuarto de siglo, cuando se produjo el milagro de los seres amarillos de esa increíble familia. Varias generaciones han crecido en Springfield. Tienen fans en todo el planeta. Homer es un ser superado difícilmente superable. Matt Groening creó los monstruos perfectos: la familia Simpson. No están en la historia de la televisión, son la televisión. Hay frases hechas que cualquier adicto reconoce al segundo. «¿Cuándo voy a aprender? La solución a todos los problemas no está en el fondo de una botella. ¡Está en la tele!», apunta Homer. O otra todavía mejor más y más clásica de él: «Normalmente no rezo. Pero si estás ahí, por favor, sálvame, Superman». La cerveza, la «nucelar» en la que trabaja Homer, Lisa jugando con su melocotonero... Otra vez Homer y sus reflexiones que doblan el infinito, que demuestran mejor que una fórmula la teoría de la relatividad y los tiempos en los que vivimos: «Puedo tener todo el dinero del mundo. Pero hay algo que nunca podré tener... un dinosaurio». El absurdo como única manera de sobrevivir. Y todo aderezado con un ingenio de superhéroe con referencias a la cultura pop, a la actualidad, los cameos de famosos. Los Simpson son una época, nuestra época.