Más nos vale que lo mejor esté por llegar

Laureano López
Laureano López CAMPO DE BATALLA

OPINIÓN

Lo dijo Obama el 7 de noviembre del 2012, en el discurso tras su última victoria en las elecciones -en Estados Unidos no permiten jugar la baza emocional del «estoy pensando si presentarme o no a un tercer mandato»- y lo tomó prestado Feijoo veinte días después, en su segunda sesión de investidura. Pero, a pesar de la visión ultraoptimista de Rajoy este mismo viernes, las cosas siguen parecidas y los síntomas de recuperación no dejan, para la mayoría de los gallegos, de ser eso, síntomas. El Gobierno Feijoo cierra el año sin haber cumplido muchos de sus compromisos, y de su gestión apenas sobresalen la estabilidad que le da la mayoría absoluta y, en los estertores del 2014, los éxitos de los contratos de Navantia y Citroën y la prórroga concedida a Alcoa, triunfos que ni siquiera sirven para maquillar que el país sigue pendiente de su gran reindustrialización, con millones de metros cuadrados de suelo para fábricas y empresas de I+D+i convertidos en un páramo. Galicia entra así en el 2015 como acabó el 2013: con la corrupción como un problema grave (la Xunta anunció un plan de choque, pero habrá que verlo para creerlo) y con la demografía como un problemón más que grave al que no se presta la atención adecuada. Penúltimos en natalidad del mundo, si la tendencia sigue como prevén los expertos que siga, el país colapsará en menos de 30 años. A esto hay que sumar la incapacidad política, porque solo es política, para fusionar concellos, esto más culpa de Rajoy que de Feijoo, la pervivencia de los privilegios fiscales de los diputados en un Parlamento de bronca y chascarrillo donde el consenso brilla por su ausencia, y el comportamiento de una oposición que desde luego no invita al optimismo... Tenemos, además, la triste realidad de la legión de pensionistas -los segundos peor pagados de España, solo por detrás de Extremadura-. Somos un país que apenas puede escapar de los puestos de descenso en el PIB español, por mucho que el déficit vaya bien o muy bien, que solo se acuerda de los bosques cuando son pasto de las llamas, y que soporta el bochornoso e intolerable exilio a otras latitudes de los jóvenes mejor preparados, entre otras muchas tragedias, todo lo cual nos invita a desear más que nunca que ojalá Obama y Feijoo estén en lo cierto, que lo mejor esté por llegar. Por el bien de todos, que así sea. Y que sea ya, sin más excusas.