Apurando el año

Eduardo Riestra
Eduardo Riestra TIERRA DE NADIE

OPINIÓN

Si usted es de los que han hecho buenos propósitos para este año que acaba, sepa que le quedan tres días para, por ejemplo, dejar de fumar o perder veinte kilos. Si lo que se ha propuesto es algo más fácil, como plantar un árbol, escribir un libro o tener un hijo, póngase ya a la faena, que le va a pillar el toro. Aunque los buenos propósitos a veces más vale que no sean más que eso. Por ejemplo, lo de Urdangarin que comparece hoy aquí para demostrar su inocencia y bla, bla, bla. A mí, cuando un año termina y otro comienza, me viene a la memoria, fíjese usted qué cosa, el general Franco Bahamonde y su discurso en la tele con voz aflautada. El rey Felipe VI nos ha soltado el suyo desde un decorado rancio, con fotos que demuestran lo que lo quiere su mujer. A mí la mía, cuando sea rey, también. Por eso me lo apunto en los buenos propósitos para el año que entra: ser rey. Y si lo consigo, daré mi discurso con muebles nórdicos y fotografías de mi santa trincándome como Letizia trinca al rey de ahora. Este ha sido un año de buen tiempo y mala cara, donde se han ido algunos de los mejores y de los otros, pero donde aún se han quedado muchos, porque los abuelos resisten para seguir sacando al Gobierno las castañas del fuego. En fin, un año bien surtido. Y si entre sus propósitos estaba leer por fin el Quijote, como no le va a dar tiempo, váyase al último capítulo, en el cual, entre compasiones y lágrimas de los que allí se hallaron, dio su espíritu, quiero decir que se murió. Como el año 2014. Vale.