Jefes de gabinete


Si alguno de mis dos hijos se dejara aconsejar por quien esto escribe, cosa que pocas veces suele ocurrir, nunca les recomendaría ser mandamás en la función pública, sino jefe de gabinete de los precitados gerifaltes. Poca responsabilidad de cara a la galería, y mucho más sueldo que su superior inmediato. ¿Alguno de ustedes oyó en alguna ocasión hablar de María Pico? Pues es la jefa de gabinete de Soraya Sáenz de Santamaría, quien por cierto, y por razones que se me escapan, percibe un sueldo un 25 % superior al de la todopoderosa vicepresidenta. Igualmente el jefe de gabinete del presidente del gobierno, Jorge Moragas, cobra un sueldo un 30 % por encima del de Rajoy. Y todo eso sin ser cuestionados en momento alguno por la pésima gestión de un Gobierno que no hace más que dar palos de ciego. ¿Se les pagará de tal manera para que se lleven a la tumba todos los secretos que pasan ante sus narices? Las cloacas del Estado siempre existirán. De no ser este el motivo, miraré detenidamente la forma de que mis retoños, próximos a incorporarse al tan escueto mercado de trabajo, consigan mi frustrado sueño de ser algún día jefe de gabinete. Tal vez no sea tan difícil, pues los hay a miles. En este país, quien no tiene gabinete con su respectivo jefe, es un don nadie.

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